jueves, 18 de agosto de 2016

Contrastes de Budapest (II)

Y seguimos callejeando.

 La Gran Sinagoga, también conocida como Sinagoga de la calle de Dohany o Sinagoga de Tabakgasse, está situada en el séptimo distrito de Budapest.
 Este excelente monumento alberga uno de los lugares sagrados para el judaísmo, es la sinagoga más importante de toda Europa y la segunda del mundo.

 Su entrada es accesible para todos los turistas y bien merece la pena contratar a un guía para que te cuente la historia del templo desde sus orígenes, nosotros lo hicimos y aunque el tono era un poco monótono nos gustó mucho. En su interior, se verá una decoración ampliamente cuidada de la que te hablan orgullosos los miembros de la comunidad, puesto que tuvo que ser completamente restaurada tras la II Guerra Mundial (con donaciones de ilustres judíos como Helena Rubinstein).
 La sinagoga tiene sus orígenes en el siglo XVIII, cuando los judíos fueron expulsados de Budapest pero se les permitió instalarse en las afueras de la ciudad.

 Allí, entre 1844 y 1859 construyeron las principales partes de la sinagoga, aprovechando uno de los edificios en los que nació Theodore Herzl (fundador del sionismo moderno). Tras sucesivas ampliaciones, el edificio puede albergar hoy en día más de 3.000 personas.
 

 Las filas de asientos están numeradas y muchos de ellos tienen una placa con el nombre de las personas que colaboraron en la reconstrucción o pagaron los bancos.

 A la entrada, para visitarla, a los varones les hacen poner en la cabeza el gorro judío para el culto llamado kipah.
Situados en el interior te das cuenta de la lujosa y excesiva decoración que tiene, pues más que un templo parece un teatro con palcos incluidos. Posee elementos arquitectónicos góticos, bizantinos y árabes.
 La historia de este lugar es realmente trágica, especialmente durante la II Guerra Mundial ya que esta sinagoga formaba parte del guetto de Budapest y muchos refugiados se hacinaban allí encontrando la muerte ante las bajas temperaturas del invierno de 1944. Tras su evacuación, las tropas alemanas lo utilizaron como un establo para caballos, quemando en ocasiones los textos sagrados para mantener caliente al ganado.


 Acabada la visita guiada fuimos al Parque del Memorial, inmediatamente detrás de la Sinagoga.



 El colorido exterior no deja indiferente, como tampoco lo hace su historia. En el año 1944, en plena II Guerra Mundial, el distrito militar se estableció en la zona, formando parte de éste la sinagoga. Luego el barrio pasó a ser un campo de concentración para los judíos. Desde allí mandaron a muchos judíos a los campos de exterminio. Otros murieron en el guetto.
 Aquí está la tumba de Raoul Wallenberg, un diplomático sueco miembro de una prestigiosa e influyente familia. En las últimas etapas de la Segunda Guerra Mundial, trabajó incansablemente y corrió grandes riesgos para salvar a miles de judíos húngaros del Holocausto. Fue arrestado por los soviéticos tras la entrada del Ejército Rojo en Budapest, alegando que era un espía de la Office of Strategic Services (OSS). Falleció estando aún bajo su custodia y su muerte es hasta el día de hoy motivo de controversia.
 En esta foto podéis ver los pequeños nichos recordatorio de los que murieron por ser judíos.
La piedra se asocia espiritualmente con la presencia de cada persona. Colocar una piedra que hemos tenido en la mano y orado sobre ella, es dejar parte de nosotros mismos cuando la depositamos en cualquier sitio. Y si es sobre una tumba o en estos pequeños nichos,es una señal de acompañamiento y de que llevamos a esa persona e nuestro corazón.
 En memoria de los 600.00 mártires, se puede visitar una escultura llamada El árbol de la vida. Es una especie de sauce llorón que en cada hoja tiene el nombre de una persona muerta durante el holocausto judío.




 Este monumento de 1991, obra de Imre Varga, porta una inscripción cuya traducción sería: " Quién podría sufrir una agonía mayor que la mía?"

 Museo Ludwig - Museo de Arte Contemporáneo: Es el único museo de arte contemporáneo de Hungría que colecciona incluso obras internacionales. Fue fundado en 1989 por el gobierno húngaro. La base de su colección eran las 70 piezas regaladas por la pareja Ludwig y por la Fundación Ludwig de Aachen. En 1991 regalaron 91 piezas más y este mismo año organizaron la primera exposición en el edificio A del Castillo de Buda bajo la dirección de la Galería Nacional. El museo se independizó en 1996 y desde entonces su colección se va enriqueciendo y han organizado más de 150 exposiciones temporales. En 2005 el museo se trasladó del Castillo al Palacio de Artes dotado de lo último en la tecnología necesaria para organizar todo tipo de exposiciones y eventos relacionados con el arte contemporáneo. El museo pretende presentar el arte húngaro (y centroeuropeo) en sus relaciones con el arte internacional, ya que la intención del mismo Peter Ludwig era intentar que los mundos anteriores a 1989 e ideológicamente divididos se acercaran a través del arte. Desde los años 90, el museo colecciona sistemáticamente obras de artistas checos, eslovacos, polacos, rumanos y eslovenos.

 Aquí una maravillosa scooter con guantes incorporados al manillar.

El Mercado Grande (su nombre oficial es Mercado Central) es el mercado cubierto más grande de Budapest y se ubica en la Plaza F.vám, número 1-3 en el distrito IX, justo en el punto donde el centro de la ciudad y Ferencváros se encuentran. Varias veces hemos podido ver el Mercado Grande en televisión, en las noticias de todo el mundo, ya que numerosos extranjeros de alto rango, artistas famosos hicieron sus compras de ajo y paprika roja aquí, rodeados por cámaras. En el mercado más bonito, más grande y de surtido más rico de la capital húngara se puede encontrar todo, por ejemplo verduras frescas, carnes y especias.

 La construcción del Mercado Grande empezó en 1894, pero debido a un incendio repentino unos días antes de la inauguración planeada el 15 de febrero de 1897 sólo pudieron celebrar la fiesta de inauguración del mercado. Al mismo tiempo inauguraron cuatro mercados modernos más (los de la calle Hold, de la Plaza Rákóczi, de la Plaza Klauzál y de la Plaza Hunyadi). La construcción del mercado llegó a costar 1 millón 900mil florines, que casi equivale a los gastos totales de construcción de los otros mercados del distrito en total. Tras la inauguración entró el primer tren de cargas en el edificio y el día siguiente empezó la vida bulliciosa del Mercado Grande.

 El primer director del mercado era Nándor Ziegler quien estableció una gran cantidad de reglas estrictas. Una de éstas era que los vendedores sólo podían utilizar el equipamiento del mercado, no podían levantar sus propios puestos. Los precios de alquiler de los lugares fueron rígidamente preestablecidos según los artículos que querían vender aunque los pescadores pagaban los precios más altos porque tenían que pagar el alquiler de las neveras. Además, los comerciantes se veían obligados a aceptar una gran cantidad de reglas referidas a la higiene. El transporte de mercancías y los horarios de la venta estaban rígidamente controlados y estaba prohibido ofrecer mercancías en voz alta, gritar, cantar, silbar, usar palabrotas y blasfemar. El sistema introducido por el director no tuvo gran éxito entre los vendedores. Había varias mercancías que no cumplían con los requisitos establecidos por las nuevas reglas de calidad. En la prensa aparecían cada vez más artículos criticando el establecimiento, los cientes se quejaban de que desde la inauguración del mercado todo era mucho más caro y decían que los vendedores eran groseros y les engañaban con frecuencia.
 La observación de las prescripciones fue estrictamente controlada e incluso confiscaron algunas mercancías. Pero después de las insatisfacciones de los primeros meses los comerciantes se dieron cuenta de que el tráfico comercial era cada vez más intenso y de que eso podía asegurar una existencia más estable para ellos. A lo largo de los años el mercado central iba desarrollándose tanto exterior como interiormente, el mercado de los pescados fue añadido y empezaron la ampliación de la parte del muelle. Pero durante la Primera Guerra Mundial el caos se apoderó totalmente del mercado: los precios estaban en las nubes, los robos y las peleas eran cada vez más frecuentes.

 Hacer una excursión al Mercado Central siempre resulta ser muy fascinante a los visitantes curiosos. Nada más entrar por la puerta principal el viajero ya ni siquiera sabe qué dirección tomar porque los puestos coloridos y los artículos presentados con gusto atraen la atención desde el primer momento. Si logramos resistir la tentación de los primeros momentos y decidimos recorrer todo el edificio merece la pena empezar el recorrido en el sótano donde podemos degustar los encurtidos que son típicos en la cocina húngara y también podemos comprar especias orientales. Junto a los puestos pequeños encontramos una cafetería para desayunar, un supermercado. Subiendo desde la planta baja nos sumergimos en la vida bulliciosa del mercado y aquí, zigzagueando entre la inmensidad de puestos, podemos recrear la vista y comprar tanto verduras y frutas frescas como carnes y otros productos. La mejor manera de hacerlo es ir comiendo una de esas sabrosas piezas de bollería que se llaman "media luna". Se recomienda probar la que lleva queso ya que siempre están frescas y recién hechas.

 El Puente de la Libertad o Szabadság-híd.
De diseño húngaro, llevó al principio el nombre del Emperador Francisco José. La copia del remache de plata que el emperador había colocado en la inauguración de 1896 desapareció durante la revolución de 1956.
 Los arcos centrales portan el escudo de armas de Hungría y la mítica ave Turul. A este lado del puente vemos el monte Gellert.
El Monte Gellért es una de las principales atracciones turísticas de Budapest y por otra parte uno de los lugares que brindan el mejor panorama de la ciudad. El monte de 235 metros de altura se encuentra en el distrito XI y es perfecto para excursiones y rico en valores históricos y naturales. Este monte - llamado varias veces la piedra preciosa de Budapest- y sus alrededores pertenece al Patrimonio de la Humanidad desde 1987. Cada año, los fuegos artificiales de la celebración del 20 de agosto parten salen de aquí.

El monte recibió su nombre del obispo Gellért, quien tenía un papel de singular importancia en la difusión del cristianismo en Hungría. Cuenta una leyenda que en 1046 los paganos le arrojaron al Danubio de la cima de este monte en un baúl. A pesar de que no sabemos si fue así o no, tendría que ser un enorme baul, a partir del siglo XV este monte se llama Monte de San Gellért. Según otras leyendas aquí vivían muchas brujas.

Los primeros habitantes del monte eran los celtas y el sitio era una urbanización floreciente hasta el siglo 1 D.C. En la época de los reyes de la casa de los Árpád el monte llevaba los nombres Kelen y Pesti. Los balnearios Rudas y Rác a los pies del monte son obras de la época de los turcos y siguen funcionando. Había castillos en la cima y en 1813-15 aquí construyeron el centro de astrología de la Universidad de Nagyszombat que quedó destruido en el cerco de Buda de 1849.
 En el monte se encuentra uno de los monumentos históricos más conocidos, la Ciudadela, que va vinculada a la revolución y guerra de independencia de 1848-49. La fortaleza se construyó después de la derrota de la revolución en 1850-54 por el orden de Julius Haynau para poder vigilar los húngaros rebeldes desde este punto estratégico. La función militar de la Ciudadela se acabó en 1897 y gran parte de los muros fueron demolidos. Hoy es un punto turístico que brinda una vista maravillosa de la capital, menos hoy, que esta demasiado nublado como para que merezca la pena subir.
 Otra atracción turística y monumento histórico es la Estatua de la Libertad que conmemora la liberación de la ocupación nazi. La estátuta de 1947 representa una figura femenina con una rama de palmero en la mano que alza al cielo. Obra de Zsigmond Kisfaludy Stróbl es 14 metros alta y con el pedestal mide más de 40 metros.

Pocos saben que el Monte Gellért que es famoso principalmente por ser monumento histórico y excelente destino de excursionistas también posee riquezas naturales. Su importancia geológica se basa en varias fuentes termales a los pies del monte, los más conocidos son los fuentes Mátyás, Rákóczi y Árpád. También hay varias cuevas protegidas como por ejemplo la Cueva Esteban (István) o las cuevas de las fuentes de los balnearios Gellért y Rudas. En el interior del monte se encuentra el mayor depósito de agua potable de la ciudad.

 Y se nos abrió el apetito, así que fuimos directamente a comer a Vaci Utca. Por el camino os encontramos esta vaca, que formó parte del Cow Parade.
El CowParade es una exhibición internacional pública que ha sido mostrada en grandes ciudades de todo el mundo. El concepto es simple: artistas locales decoran esculturas de fibra de vidrio con forma  de vacas; luego las esculturas son distribuidas por el centro de las ciudades, en lugares públicos como estaciones de metro, avenidas importantes y parques.
Las esculturas suelen mostrar diseños que rememoran la cultura local, así como la vida en la localidad, y otros temas de importancia local o nacional. Después de que las esculturas son exhibidas en la ciudad (durante varios meses), éstas son subastadas, y las ganancias son donadas a organizaciones sin fines de lucro.

 El famoso restaurante Fatal

 La carta.

 Y la comidaaaaaa. El Fatal Platter:
 Y como no.....Gulash!!!!
 Y esta es la cajita de la cuenta. Unos 12 euros por persona con bebida.
 Y su pagina web:
 Despues de cear era absolutamente necesario un buen paseo hasta el hotel. Así que seguimos por Vaci Utka.


Muy cerca del hotel estaba el hotel New York Palace Budapest.

 El flamante New York Palace es el hotel más lujoso de Budapest. A pesar de tener un nombre con sabor norteamericano, se trata, fundamentalmente, de una creación italiana: el edificio renacentista de 1894 ha sido renovado con un estilo contemporáneo por el grupo hotelero Boscolo y el arquitecto italiano Maurizio Papiri.

lunes, 8 de agosto de 2016

San Petersburgo imperial (V)

Y señoras y señoresss( redoble de tambores) bienvenidos al Ermitage!!!


 La guía nos proporcionó unos audífonos para hacer la visita sin tener que levantar la voz con sus explicaciones y empezamos la visita subiendo por la escalera principal, obra del maestro Jordán.


 La fecha de creación del Ermitage, que con todo derecho es considerado uno de los museos más ricos del mundo, se remonta al año 1764, cuando el comerciante berlinés Gotzkowski propuso a la corte rusa una colección compuesta por 225 cuadros, mayormente de pintores holandeses y flamencos del siglo XVII.


 Sala de Pedro I.



Precisamente esta colección sirvió de base a la nueva galería de la emperatriz rusa Catalina II. Por orden de Nicolás II, entre 1839 y 1852 se levantó el nuevo museo que completó el conjunto arquitectónico de la residencia Imperial.




El Zar encargó a Leo Klenze el proyecto del Museo Imperial, que aunó en sus recintos los tesoros de la corona. Actualmente las colecciones del museo cuentan con más de tres millones de obras de arte.








 La Gran Sala del Trono

El Palacio de Invierno, que pasó a formar parte del museo en el año 1922, fue durante dos siglos la residencia principal de los zares. Había sido construido para la emperatriz Isabel, hija de Pedro el Grande, y sus fachadas, el interior de la iglesia palaciega y la majestuosa escalera principal son un raro ejemplo del llamado barroco ruso del siglo XVIII.




Sin embargo las salas del palacio son del siglo XIX, pues tras incendio de 1837 se reconstruyeron según la moda de la época. A pesar de que se convirtieron en salas de exposiciones no han perdido todo su esplendor.








 El Palacio de Invierno era la residencia principal de los zares rusos, cosa que determina su carácter fastuoso, el Hermitage Pequeño fue construido para la vida privada de Catalina II. La emperatriz quería descansar de la vida oficial en un lugar más acogedor. Por ese motivo el palacio fue denominado “Hermitage”, palabra francesa que significa “ermita”, y a él solamente podrían acceder sus invitados personales. La mesa del comedor del Hermitage descendía a la planta baja, con ayuda de un mecanismo especial, allí era preparada por los sirvientes y luego volvía a subirse una vez ya preparada, así se evitaba que la servidumbre importunara a Catalina y sus huéspedes. Este comedor con la mesa levadiza ya no existe; el palacio fue reconstruido en la segunda mitad del siglo XIX y en su lugar hay una maravillosa sala-pabellón adornada con galerías, rejas doradas, mosaicos esmaltados, la denominada “fuente de las lágrimas”, centelleantes arañas de cristal de roca. En la sala se expone también el reloj Pavo real, obra inglesa del siglo XVIII. Cuando el reloj da las horas el pavo real instalado en un roble abre su opulenta cola y da la vuelta mostrándola. Las ventanas de esta sala miran al jardín colgante, dispuesto sobre las bóvedas de la planta baja.












Hacia finales del reinado de Catalina II, la colección del Hermitage contaba con 3.000 cuadros, casi 7.000 dibujos, más de 70.000 grabados y 10.000 piedras talladas, que eran su afición especial. Pero sus colecciones no eran accesibles al público. Ahora visitan el Hermitage unas dos millones y medio de personas cada año. Se dice que si una persona dedicara solo un minuto a contemplar cada pieza del museo, necesitaría cuatro años y medio, sin descanso, para verlas todas.  











El Hermitage viejo fue construido en la década de 1770 para instalar la creciente colección artística de Catalina II. Ahora en este palacio se encuentran obras de los maestros de renacimiento italiano: se expone "Judit", obra maestra de Giorgione, la poética "Virgen de la Anunciación" de Simone Martín, obras de Fra Angelico y Boticelli... Pero las perlas de la colección son dos cuadros de Leonardo da Vinci: la "Madona Benois" – correspondiente a su periodo creativo temprano y que representa a la Virgen como a una joven contemporánea del pintor, ataviada y peinada a la moda, que juega con su hija – y la lacónica "Madona Litta", que es por el contrario un trabajo de madurez en que la imagen de la Virgen es el ideal de la belleza física y espiritual. Entre las obras de la célebre colección de Tiziano destaca "San Sebastián", pintado al final de la vida del gran maestro veneciano con trazos amplios e impetuosos, realizados no sólo con el pincel, sino a menudo con los dedos, lo que le da una expresión especial.










En el edificio del Hermitage nuevo encontramos una parte de la colección de los maestros italianos, que fue construido por Nicolas I y abrió las puertas al público hace 150 años. Aquí se encuentra arte italiano de los siglos XIII al XVIII La Anunciación de Martini, La visión de San Agustín, de Lippi, La virgen y el niño de Fra Angelico, El tañedor de laúd de Caravaggio. La única obra de Miguel Ángel, El niño en Cuclillas,  estaba destinada al panteón de los Médici. 




















Estas salas os recuerdan a las de los Museos Vaticanos, verdad? Son una copia exacta...














Hasta se conservan huellas de disparos....

En las salas grandes, decoradas con vasos de malaquita y lapislázuli, se hallan la exposición de pintura italiana y la colección de pintura española, considerada como una de las mejores fuera de las fronteras de España. En ellas se pueden ver obras de El Greco, Velázquez, Ribera, Zurbarán, Murillo y Goya. La riquísima colección de los pintores españoles del Siglo de Oro perteneciente al banquero Coesvelt, reunida durante la guerra napoleónica, llegó al Hermitage en 1814. En esta época las adquisiciones se hicieron ordenadas y el museo compraba las obras que se consideraban imprescindibles para reflejar con plenitud la historia del arte. Además de las pinturas españolas, a principios del siglo XIX se adquirieron cuadros de maestros de los Países Bajos. Esta colección no es grande pero tiene obras maestras de Robert Camping, Roger van del Weyden y Hugo van del Goes.








En todas las épocas los coleccionistas de Rusia tuvieron una afición especial por el trabajo de los pintores flamencos y holandeses del siglo XVII. Cinco salas del Hermitage Nuevo atesoran obras de Rubens, desde las más tempranas hasta las últimas, célebres retratos de Van Dyck, escenas de caza de Paul de Vos y abundantes naturalezas muertas de Frans Snyders. La colección de pintores holandeses cuenta con más de mil cuadros de todos los géneros. Los lienzos de Rembrandt ocupan una gran sala y dan una clara idea de toda su obra creativa: el retrato juvenil de su esposa Saskia, representada como la diosa Flora, el trágico Descendimiento de la cruz, el penetrante retrato del "Anciano en rojo"… y al final la joya de la colección, "El regreso del hijo pródigo", escena evangélica en que el maestro pudo expresar su fe en el bien y en el amor humano.

Y bajamos un piso, ya saliendo a la calle...
 No sin antes pasar por la Antiguedad Clásica..






 Y desgraciadamente acabamos la visita a este maravilloso museo...  




 Y continuamos la visita...
 El Caballero de Bronce es una escultura ecuestre de Pedro el Grande, hecha en bronce por Étienne-Maurice. Recibe este nombre por la influencia del poema homónimo de Aleksandr Pushkin, uno de los más grandes del idioma ruso. Ahora es un símbolo de San Petersburgo, como la Estatua de la Libertad es un símbolo de Nueva York.


 El bloque sobre el que se yergue la estatua es conocido como Piedra de Trueno, y se dice que es la roca más grande que ha movido el hombre. En efecto, la roca no solo es enorme, sino que fue transportada seis kilómetros hasta la costa del Golfo de Finlandia sólo por la fuerza del hombre, sin animales ni máquinas.
Se yergue todavía en la orilla del Neva. El efecto causado por la estatua es tan original como grandioso: la escultura no descansa sobre un pedestal arquitectónico, sino que el caballo se encabrita sobre la roca granítica; el Zar carece de espada; su figura altiva, que parece designar con la mano la nueva capital y marcar un camino a su pueblo, no evoca al guerrero, sino al legislador y al civilizador.


 La Catedral de San Isaac es la cuarta catedral más grande del mundo, después de la Basílica de San Pedro en Roma, de la de San Pablo en Londres, de Santa Maria dei Fiori en Venecia.
Durante 60 años la catedral se consideró la principal de Rusia. En ella podían caber a la vez 12 mil personas.
La construcción duró 40 años (1818-1858). La historia de la construcción de la catedral esta inseparablemente entrelazada con la historia de la ciudad. Entre las primeras construcciones había una pequeńa iglesia de madera, construida en 1710 por orden de Pedro I. Recibió el nombre de San Isaac de Dalmacia, el protector de Pedro I, quien nació el 30 de mayo - el día de este santo. Siendo la capital del país, la ciudad se urbanizó muy pronto.
 La Catedral actual es la cuarta construcción en el mismo lugar. En 1809 se anuncio el concurso sobre el proyecto de la nueva catedral. En este concurso tomaron parte los mejores arquitectos rusos y extranjeros de aquella época. Alejandro I aprobó el proyecto ofrecido por Montferrand, un joven dibujante francés. Montferrand vino a San Petersburgo en 1816 y se quedo aquí hasta su muerte. Existe una hipótesis que Montferrand visitó Rusia por primera vez como soldado del ejercito napoleónico. En 1814, cuando las tropas rusas entraron triunfales en Paris, Montferrand le presento a Alejandro I un álbum con dibujos suyos de construcciones arquitectónicas que glorificaban las victorias rusas. Como Montferrand era un dibujante excelente, sus dibujos impresionaron al zar. En Rusia Montferrand creó sus mejores obras arquitectónicas, la más famosa de las cuales es la Catedral de San Isaac.

En 1818 demolieron la tercera iglesia vieja y empezaron a preparar el cimiento para el nuevo edificio. Este trabajo duró 5 ańos. El fundamento de la Catedral se compone de 24 mil pilares. En 1825 el proyecto de Montferrand fue corregido y aprobado por una comisión especial. La etapa siguiente fue la instalación de las columnas, 112, que decoran la Catedral y que fueron hechas de granito rojo. Para levantar las columnas el ingeniero Betancourt, tinerfeño de origen, elaboró el proyecto de los andamios, gracias a los cuales una columna de 67 toneladas se elevaba y se disponía a una altura de 40 metros. La cúpula de la Catedral es una construcción original compuesta de 3 partes, que asegura el termoaislamiento y acústica perfecta.
 La Catedral, revestida de mármol gris de Olonetsk, fue construida en 1842; sin embargo la decoración del interior duró 16 ańos más. Muchos materiales preciosos como lápisázuli, malaquita, pórfido, 16 calidades de mármol fueron usados en su decoración. Las paredes y las bóvedas de la Catedral fueron pintadas por famosos arquitectos y escultores rusos: C. Briullov, F. Bruni, P. Basin, P. Shebuyev y otros. El método de la galvanoplástia fue aplicado por primera vez en las esculturas de la Catedral.
En 1928 la Catedral fue cerrada al culto y tras 3 ańos comenzó a funcionar el Museo de Ateismo, donde se mostraba el experimento de Fuco que prueba la rotación de la tierra alrededor de su eje. La primera misa en el periodo posrevolucionario fue celebrada en 1990 durante los funerales del ultimo heredero al trono ruso Vladimir Kirilovich.
Ahora sigue funcionando como Museo de la historia de construcción de la Catedral.
Enfrente tenemos el monumento a Nicolás I que se alza en el centro de la Plaza de San Isaac.
Fue inaugurado en 1859, 4 años después de la muerte del soberano. Sus autores son el arquitecto Montferrand y el escultor Clodt.


Es la única estatua en Rusia que tiene sólo dos puntos de apoyo, son los cascos traseros del caballo.
Alrededor del pedestal se colocan cuatro figuras femeninas alegóricas que representan la sabiduría (con espejo), la potencia (сon espada), la fe (con crucifijo) y la justicia (con balanza). A la vez son retratos escultóricos de la esposa y tres hijas de Nicolás I –Alejandra Fiodorovna, María, Olga y Alejandra.
La Gran duquesa Maria, con el espejo mira al Palacio Mariinski que se llamó así en su honor y le fue destinado.

Construida en honor a los marineros, la Catedral de San Nicolás es una de las catedrales barrocas más importantes de San Petersburgo. Su construcción tuvo lugar entre los años 1753-1762 según el proyecto del arquitecto ruso Chevanskii.
Consta de dos iglesias: la baja y la alta. La baja debe su nombre a San Nicolás Chudotvorets, considerado tradicionalmente protector de los viajeros en general y de los navegantes en particular. La alta, en cambio, está consagrada a la Epifanía de Dios. De ahí el nombre original Catedral de San Nicolás y de la Epifanía. .
 En la iglesia alta se conserva el iconostasio obra de Kanaev. Si bien, la reliquia más apreciada del templo es el icono de San Nicolás, que data del siglo XVII.


De forma completamentaria a la Catedral, se construyó un campanario de cinco plantas
En el lugar donde actualmente se encuentra la Catedral de San Nicolás, se situaba otra de madera, precisamente en un patio de regimiento de marineros. En aquel mismo lugar, en los ríos Fontanka y Moika, en el Canal Kriukova, había un departamento de funcionario de la Marina.
 El edificio puede albergar a un total de cinco mil personas. La planta del mismo es cruciforme y está decorada con columnas corintias. Las fachadas de la Catedral disponen balcones con rejas con motivos forjados.
 Y nos vamos de San Petersburgo, pero la guía nos hace un último regalo.
El Palacio Yusupovsky atrae no sólo con la peculiaridad arquitectónica, sino con los acontecimientos, que tuvieron lugar dentro de sus muros. Fue aquí, donde en diciembre de 1916 los cómplices encabezados por Félix Yusupov mataron al favorito de familia real Gregory Rasputin. En el mismo sótano, donde tuvo lugar el asesinato sangriento, ahora está la exposición ¨Gregory Rasputin: páginas de vida y muerte¨. Se exhiben entre otros objetos las figuras de cera representando los participantes de estos acontecimientos.
 En 1918, después de la Gran Revolución Socialista de Octubre, el Palacio Yusupovsky fue expropiado y las obras de arte fueron vendidas a martillo (una parte de ellas fue entregada al Ermitage). En 1958 los interiores del palacio sufrieron mucho daño por un incendio y las obras de restauración duraron mucho tiempo. En 1987 en el palacio fue abierto el Teatro Musical de Cámara donde ahora suelen tener lugar conciertos y veladas literarias. 
 Y salimos de San Petersburgo...realmente tristes y enamorados de la ciudad.

Y nuestro capitán nos tenía reservada una sorpresa, pasar cerquiiita de la isla fortaleza de Kotlin.
Kotlin (o Kettle; en finlandés Retusaari) es una isla rusa, ubicada cerca de la cabeza del golfo de Finlandia, 20 millas al oeste de San Petersburgo en el mar Báltico. La ciudad fortificada de Kronstadt se encuentra en la isla.








En líneas generales, la isla forma un triángulo alargado de 7 millas y media de largo por alrededor de una de ancho, con su base hacia San Petersburgo. El extremo oriental, que es el más ancho, lo ocupa la ciudad de Kronstadt, y bancos de arena que se extienden durante una milla y media desde el punto occidental de la isla hasta la roca sobre la que está construido el faro de Tolbaaken.








La isla divide así el acercamiento por vía marina a San Petersburgo en dos canales; el del lado septentrional está obstruido por bajíos que se extienden cruzándolo desde Kotlin hasta Lisiy Nos; el canal meridional, la vía principal a la anterior capital, está estrechado por un espetón que se proyecta desde el opuesto Lomonosov en el continente ruso, y, cerca de Kronstadt, ha sido históricamente guardado con fuerza por baterías. Los fuertes de la isla de Kotlin forman parte del lugar Patrimonio de la Humanidad llamado «Centro histórico de San Petersburgo y conjuntos monumentales anexos».








La aproximación naval a San Petersburgo quedaba en gran medida facilitada por la construcción en 1875-1885 de un canal, de 23 pies de fondo, a través de aguas poco profundas, mientras que los coches pronto serán capaces de por tierra hasta la isla usando el dique de San Petersburgo desde las orillas norte y sur del golfo de Finlandia. Comenzado en 1980, se ha visto retrasado por los problemas políticos de los años 1990.








 El 15 de noviembre de 2000, se produjo una colisión entre dos barcos, una barca pesquera de 67 metros llamada Nortlandia y un carguero de 130 metros, con bandera panameña llamado E.W.






McKinley, vertió 3 toneladas de diesel en las aguas alrededor de la isla de Kotlin. El barco menor también naufragó como consecuencia del choque después de tener daños en el casco, y dos miembros de la tripulación requirieron tratamiento por hipotermia. La capa de combustible cubrió 11 kilómetros cuadrados de la bahía de Kronstadt. Cuando llegó la tarde, los buzos habían taponado el agujero para evitar fugas posteriores y los esfuerzos para remediarlo, conteniendo, y trasladando el vertido, estaba en proceso.

Y con el final del día se acaba nuestra visita de dos días a San Petersburgo, y me fui con esa sensación de que todavía tenía mucho mas que mostrarme....