martes, 28 de julio de 2015

Viva México (V)

El Cañón del Sumidero
El pasmoso Cañón del Sumidero forma el corazón de un hermoso parque nacional. Según la leyenda, a mediados del siglo XVI varios cientos de indios chiapanecos, después de una última batalla, prefirieron arrojarse por el precipicio antes que rendirse a los conquistadores. 





Inmediatamente esta historia me recordó a una exactamente igual que ocurrió en Tenerife, cuando el mencey ( rey) Beneharo y sus guerreros prefirieron tirarse por un acantilado antes de caer en manos de los castellanos.
Con casi un kilómetro de profundidad y unos 14 kilómetros de longitud, el cañón fue labrado en el transcurso de millones de años por el río Grijalva, que corre desde Guatemala hasta el Golfo de México.












La mejor opción es hacer una excursión por el cañón en lancha motora que dura unas dos horas. Las salidas se efectúan desde el malecón de Chiapa de Corzo y Cahuaré.









Durante los 35 kms de recorrido, se pasa por cuevas como la de Guadalupe, cascadas como la del Arbol de Navidad, disfrutando muchísimo de gran cantidad de plantas raras y una variada fauna que incluye monos, cocodrilos, iguanas, garzas y martines pescadores. Imprescindible..







Hotel Diego de Mazariegos



Recalamos en este coqueto y colonial hotel en una de las paradas en nuestro recorrido por México.

Colores ocre, trabajos en piedra, mobiliario clásico y tallados en madera realzan el estilo especial del hotel.



Sus hermosos patios poseen una arquitectura colonial del siglo XVIII, únicos en la ciudad y perfectamente conservados.



Ubicado en el centro histórico de San Cristóbal de las Casas, a espaldas de la Catedral y muy cerca de la Plaza Principal, el hotel distribuye sus habitaciones alrededor del patio a dos alturas y es un lugar perfecto para explorar la ciudad.





Catedral de San Cristobal de las Casas
Con una fachada inconfundible, ancha y colonial, colorida y llamativa, la Catedral se levanta sin que nada entorpezca su vista, en medio de la Plaza de la ciudad.





Llama la atención hasta sin querer, tanto por dentro como por fuera.

Es una iglesia que parece conjugar todo el sabor del arte mezclado, del español y el indígena, el intento del barroco con la sencillez del chiapaneco. Fuera están San Pedro y San Pablo , dentro, todo el recogimiento y la particular forma de entender el cristianismo del mexicano.








Debemos entrar, pero con el máximo respeto y la máxima curiosidad, empaparnos de todo y todos, y llevárnoslo en la memoria...



San Juan Chamula
A nosotros también nos dijeron que no debíamos sacar fotos en el interior de la iglesia...pero cómo cuesta respetar la norma!!!!


Yo lo hice, pero también hubo quien no, aunque se ve que ese día los cuidadores de la iglesia estaban de buen humor y no hicieron más que amonestar ante el intento de un espontáneo de fotografiar la mega explosión antropológica que se exhibía ante nosotros. Fue un "Viva el sincretismo!!!" de lo más espectacular.

El suelo lleno de agujas de pino, los fieles de cara a las paredes, cada uno rezando a uno de las decenas de santos que habitan, en nichos o al aire la iglesia. Y cada uno de ellos engalanado al más puro estilo chiapaneco y mexicano: léase, papel de seda en flores, botellas de tequila, ofrendas de comida.

Y ofrendas también, en este caso de gallinas, en el altar principal, una especie de País de las Maravillas étnico, con todo lo que podáis imaginar en cuestión de artilugios, imágenes y demás rezos de fervor.
Todavía tengo el olor, el aroma del pino pisado combinado con las velas, el tequila y la comida. Sin palabras superfluas...



San Cristobal indígena
En el siglo XVI, la conquista española supuso un impacto fortísimo que dio como resultado la fusión de las culturas precolombina y europea, como se aprecia en la vida de los indios de la región, cuyos atuendos, comidas, fiestas, artesanías y mercados se cuentan entre los más destacados del país.






También hay que tener en cuenta que la ciudad, fundada en 1528, ha estado desde siempre marcada por siglos de aislamiento, aunque conserva el encanto aletargado de una villa colonial, al tiempo que arrastra una larga y turbulenta historia de conflictos entre criollos e indios.








Aquí comenzó en febrero de 1994 el levantamiento zapatista y todavía se siente una fuerte presencia militar en la ciudad, así como muchas tiendas que venden todo tipo de parafernalia del subcomandante Marcos.
El guía nos advierte de no alejarnos de las calles principales, sacar fotos a los chiapanecos sólo después de pedir su permiso, y limitarnos a observar y aprender.










Y eso hicimos.........


Iglesia de Santo Domingo
Rodeado siempre de puestos de artesanía de Chiapas, este íntimo y oscuro templo del siglo XVI es la iglesia más llamativa de todo San Cristobal con una fachada de piedra rosa, un interior de dorado barroco con varios retablos magníficos y un púlpito tallado en un solo madero de roble.

Es una iglesia muy frecuentada por los habitantes de los alrededores de la ciudad que tienen en algunas tallas de la iglesia a sus santos y Cristos favoritos a los que les rezan con auténtica devoción, que llega incluso al llanto del éxtasis...


Y nos vamos despidiendo de San Cristobal.
















Cascadas de Agua Azul

Un buen sitio para hacer un alto en el camino a Palenque, viniendo de San Cristobal de las Casas, es el Parque Nacional de Agua Azul, con algunos de los saltos de agua más hermosos de México.





Se cuentan en total más de 50 cascadas de entre 3 y 30 metros de altura, además de un rosario de charcas rocosas de color aguamarina. En algunas se puede nadar, cosa que el cuerpo agradece por el calor y la humedad en las tierras bajas, pero hay que estar atento a los carteles que advierten del peligro de corrientes. El peor momento para visitar las cascadas es la estación de las lluvias, de junio a septiembre, época en que las aguas se enturbian, como podéis ver en las fotos...
















Cascada de Misol Ha
Sólo hace poco tiempo me enteré que había sido el escenario del rodaje de la película Predator. Como no soy amante de películas de este tipo, pienso que igual el dato entró y salió de mi cerebro sin causar daño ni beneficio.





Lo que si es impresionante es llegar al lugar y dejarse arrastrar por los 35 metros de caída de agua que tiene la cascada y sobre todo pasar por debajo de ella y llegarse hasta el final del sendero, adentrarse en una de las múltiples cuevas que perforan la pared y descubrir la cascada subterránea a la que pocos puedes acceder, aparte de algún que otro curioso, como yo y más de un murciélago.




Disculpen la calidad de la foto pero fue hecha totalmente a oscuras...

Ya en sí el sitio es espectacular, y si tenemos tiempo para sentarnos, relajadamente a disfrutar del sonido del agua y los miles de pájaros que viven en la hondonada donde se encuentra, ya podemos decir que hemos estado en un lugar realmente especial....