jueves, 22 de agosto de 2013

Las más hermosas islas del Mediterráneo (II) Mallorca

Llegando en el MSC Fantasía, con un poco de zoom tomé la catedral.

Imaginaos el puerto de Palma como entrada a esta mágica isla. La vista desde el muelle muestra el contorno de la ciudad medieval mejor conservada de toda Europa. El puerto de Palma es parte integral de la ciudad que ofrece una ideal combinación de encanto y aptitud, calidad de vida y logística, variada animación y situación estratégica.

Que bonito y grande que está mi niño!!!!!!!!!!!!

Las actividades náuticas son, nunca mejor dicho, el mascarón de proa de un archipiélago volcado irremisiblemente al mar. Las competiciones marítimas componen los hitos de su calendario deportivo. Numerosas regatas de vela de bien ganado prestigio internacional se disputan en sus aguas. El Trofeo Princesa Sofía, la Copa de Su Majestad el Rey y el Trofeo Almirante Conde de Barcelona se celebran en Mallorca.

Castillo de Sant Carles

Fortificación defensiva del muelle de Portopí, construida en el s.XVII y Museo Militar donde se exponen piezas bélicas y militares características de la edad media hasta el s.XX.

Pasando el Hard Rock cafe, paseando por el puerto de palma y todo su paseo marítimo, encontramos un reloj en la plaza justo bajo la zona de Es Jonquet. Son los típicos relojes de sol, que te indican la hora dependiendo de la luz que incida sobre el.
 
A los pies de la Catedral de Palma de Mallorca se construyó el Parc de la Mar con un gran lago artificial y numerosas esculturas de Guinovart.
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La Almudaina es el Palacio Real o Alcázar Real de la ciudad de Palma de Mallorca, en España, y una de las residencias de la Familia Real Española, gestionada por el organismo público Patrimonio Nacional. Recoge en sus muros la historia de las islas desde los asentamientos megalíticos. Actualmente es utilizado por Su Majestad el Rey como residencia oficial para ceremonias de Estado y recepciones durante el verano.
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Como su nombre indica, el palacio de la Almudaina fue originariamente una ciudadela hecha construir por los gobernadores árabes fuera de las murallas, cerca de la ciudad, junto al baluarte que domina la bahía de Palma. Posee una sólida murallas visible todavía y en su interior surge un edificio rectangular con cinco torres almenadas.

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La Catedral (la Seu)

La majestuosa silueta de la Catedral de Mallorca no pasa desapercibida al visitante y es sin duda una de las imágenes características de la ciudad de Palma.
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Edificada sobre el solar de una mezquita, su emplazamiento también se sitúa sobre los restos de la ciudad romana. Flanqueada por el Palacio de la Almudaina y el Palacio Episcopal, se asoma al Mediterráneo este edificio gótico del s. XIV al que se le devolvió su reflejo sobre las aguas con la construcción del Parc de la Mar. Aparte del museo podremos contemplar las intervenciones del insigne arquitecto modernista catalán Antoni Gaudí.
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De la fachada destacan la puerta Mayor y la puerta sur o Mirador, que tiene especial interés por estar decorada con esculturas de Guillermo Sagrera.
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Entre los numerosos objetos de valor vemos un hermoso ostensorio de plata dorada esquisitamente cincelado en estilo gótico flamígero.
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El interior amplio luminoso nos impresiona por sus amplias y armoniosas proporciones. Consta de tres altas naves con columnas octogonales de 44 metros de altura, con ocho capillas a ambos lados sin transepto ni deambulatorio.
Al fondo se halla la majestuosa capilla real, la cual tiene casi las dimensiones de una iglesia: 25 metros de largo y 16 metros de ancho.
Al fondo de coro, un poco más elevada, se encuentra la capilla de la S.S. Trinidad, antigua tribuna de los reyes de Mallorca y ahora panteón de dichos reyes.
 Una leyenda popular relaciona la edificación con una fuerte tormenta que azotó las naves catalanas que se dirigían hacia la conquista de mallorca, y el Rey Jaime I prometió a la Madre de de Dios un templo si conseguían librarse.

La mezquita que encontraron los conquistadores se adaptó al nuevo culto cristiano, y cuando la construcción del nuevo templo llegó a la altura del portal lateral, la mezquita fue demolida (1386).

El órgano consta de cuatro teclados manuales de 56 notas, y un pedal de 30 notas.

Existen 7 rosetones y 83 ventanales. Los nervios del rosetón mayor forman la figura de la estralla de David.
Dos días al año, sobre las 9 de la mañana, la luz del rosetón mayor, situado donde comienza el presbiterio, se proyecta sobre el rosetón de la fachada pincipal: Son los días 11 de noviembre, fiesta de San Martín, y 2 de febero, fiesta de la Candelaria.

El antiguo retablo mayor barroco, después de la reforma de Gaudí, fué trasladado a la Parróquia de la Inmaculada Concepción (Sant Magín) de Palma. Parte del antiguo retablo mayor gótigo se encuentra actualmente sobre el portal del Mirador.

La catedral cuenta con una gran obra contemporánea del pintor y escultor Miquel Barceló Artigues (Felanitx, 1957). Se trata de la reforma de la capilla de San Pedro (o del Santísimo), situada en el ábside lateral derecho de la cabecera del templo gótico.

La intervención, realizada entre los años 2001 y 2006, consiste en un mural cerámico policromado de 300 metros cuadrados que representa el milagro de la multiplicación de los panes y los peces según el Evangelio de San Juan. Barceló produjo el mural cerámico en Vietri sul Mare (Nápoles) en colaboración con el ceramista Vincenzo Santoriello.

La intervención del artista mallorquín en la capilla también incluye cinco vitrales de doce metros de altura, fabricados en Tolosa de Languedoc en el taller de Jean-Dominique Fleury, y el mobiliario litúrgico complementario creado con piedra de Binissalem.

La iniciativa, impulsada por la Fundació Art en la Seu, fue inaugurada el 2 de febrero de 2007 con una ceremonia oficiada por el obispo de Mallorca, Jesús Murgui, y presidida por los reyes Juan Carlos y Sofía.

La reforma realizada por Barceló en la Catedral tiene un importante precedente contemporáneo: la intervención realizada entre los años 1903 y 1914 por el arquitecto modernista Antoni Gaudí y sus colaboradores Josep Maria Jujol y Joan Rubió.

Maravillosa portada de camino al Tesoro de la Seu.

Un gran tesoro de la catedral es un relicario de la Vera Cruz del siglo XV, con incrustaciones de joyas y piedras preciosas.

En el Claustro edificado en 1707, en el antiguo huerto, pueden verse, en los muros de los corredores, elementos muy variados de antiguas obras pertenecientes a la Catedral.
 Y empezamos a callejear por Palma buscando los famosos Baños árabes.




La entrada está justo debajo del pequeño puente. Desgraciadamente estaba cerrado durante tres días.

Una preciosa sucesión de casonas nobles y pequeños palacios.

Y todo enmarcado por una limpieza impecable.

Este mapa es un maravilloso exponente de lo que encontraremos en la Librería Inglesa.

 
En la plaza de Cort, el nombre de la cual proviene de la concentración en este lugar de gran parte de las cortes o curias de los señoríos jurisdiccionales, y de las diversas magistraturas abolidas por las Cortes de Cádiz en 1811. Aquí se encuentra el edificio del Ayuntamiento, el cual originariamente alojó el hospital de Sant Andreu, fundado el año 1230 por Nunyó Sanç, a partir del año 1249 fue sede de la Universitat de la Ciudad y del Reino de Mallorca, el organismo de gobierno municipal desde mediados del siglo XIII hasta que el Decreto de Nueva Planta lo substituyera por el Ayuntamiento en 1716.

Al costado del edificio del Ayuntamiento, en la calle del Palau Reial está la sede del Consell de Mallorca, un edificio empezado en el año 1882 y que representa una de las mejores realizaciones del neogótico mallorquín.

En la esquina con la calle de Jaume II se encuentra Can Corbella. Este edificio fue construido y diseñado por el maestro de obras Nicolás Lliteras a finales del siglo XIX. Es considerado como premodernista por la etapa cronológica y la estética historicista de carácter neomudéjar.

Antigua joyería en el Carrer de Jaume II.

El Museu d’Art Espanyol Contemporani, de Palma de Mallorca, ofrece una colección permanente de 69 obras de arte español del siglo XX, de los autores más significativos de las primeras vanguardias (Pablo Picasso, Joan Miró, Juan Gris o Salvador Dalí); de los movimientos innovadores de mediados de siglo y de las generaciones más recientes, hasta un total de 52 artistas.
El Museo cuenta con salas para exposiciones temporales en las que se exhiben obras de autores contemporáneos nacionales e internacionales. Inaugurado en 1990, está ubicado en una zona céntrica de Palma, en un edificio del siglo XVIII, de estilo regionalista con aspectos de inspiración modernista.

La Iglesia de Sant Miquel está considerada como el templo más antiguo de Palma, siendo una de las cuatro primeras parroquias de la ciudad.

La mezquita musulmana que se alzaba donde hoy está la iglesia de Sant Miquel fue utilizada en el siglo XIII - tras unas pequeñas reformas - como templo cristiano. Ya en el siglo XIV se inició la construcción del nuevo templo cristiano. Tres siglos más tarde se volvió a intervenir en el mismo edificio, definiendo su configuración actual: se amplió el espacio y se cambió la orientación, pasando a ser el portal principal el que hoy da a la Calle Sant Miquel

Así, el resultado es un espacio de esencia gótica, pero con las características de la arquitectura religiosa posterior - del XVII-. Una nave única con capillas en los laterales, que se combina a la perfección con un ábside de planta trapezoidal y cubierta de medio cañón. Este interior fue completamente reformado y hoy sólo queda una bóveda y un arco góticos en la primera capilla.

Es considerada la iglesia más antigua de la ciudad, aunque hoy quedan pocos testigos arquitectónicos de su etapa más antigua.

Lo que fue el convento de San Francisco es hoy un espacio dividido en diferentes dependencias: Iglesia, colegio y Casa de Cultura.

Una de las callejuelas de Palma.
 
Disfruté muchísimo de la arquitectura de Palma.


Gran Hotel.
Es un edificio modernista del arquitecto Lluís Doménech i Muntaner. Fue el primer hotel moderno de Mallorca, inaugurado el 1903. Las guerras le trajeron la decadencia y fue vendido al Instituto Nacional de Previsión en 1942, quien hizo importantes modificaciones y mutilaciones de la fachada. Abandonado a su suerte después, en 1987 lo compró la Fundación La Caixa para utilizarlo como sede en Balears. Después de una meticulosa restauración, abrió en 1993 como centro cultural, donde se hacen ahora exposiciones temporales realmente buenas, además de albergar permanentemente una colección de pintura de Anglada Camarassa.

Al otro lado de l aplaza, se encuentra el Forn del Teatre, testimonio del modernismo catalán, aplicado a la decoración exterior de un local comercial.

Y todavía no lo tenemos claro!!!!!

La iglesia de Santa Eulària, en la plaza de Santa Eulària, es una de las primeras después de la conquista cristiana de de Mallorca. En el año 1230, ya hay documentos que hablan de ella. El templo se levantó, probablemente sobre un edificio ya existente, siguiendo el modelo del gótico catalán, de gran solidez y caracterizado por una falta de ornamentación.

En el mismo siglo XIII fue sede de importantes actos históricos, como el juramento de privilegios y franquicias del Reino de Mallorca, delante del Gran y General Consell, por parte del futuro rey Jaume II en 1256. Hasta el 1570 no se concluyó la cubierta del templo, en forma de bóveda de crucería. La fachada principal es de estilo neogótico, realizada a finales del siglo XIX. En su interior se guardan pinturas góticas del siglo XV, y el retablo mayor de estilo barroco.

El barco desde la catedral.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Versalles (I)


 Después de levantarnos con las gallinas y desayunar opíparamente, emprendimos la marcha. Unos cuantos cambios de metro y a la estación de tren. La lienea C es la que nos lleva a Versalles, pero hay que tener cuidado porque una parada está a 700 mts del chateau y la otra a 1.3 kms. Afortuadamente y sabiéndolo antes cogimos la adecuada y en 40 min estábamos en Versalles.
Versalles es una ciudad burguesa de unos 85.000 habitantes donde se encuentra el palacio más famoso y grandioso de toda Francia.
Lo primero que hicimos fue comprar la Museum Pass, otro chollo para turistas porque te permite entrar al 95% de las atracciones de París si hacer cola ni sacar la cartera a cada momento. Se adquiere en cualquier oficina de turismo o en los mismos monumentos. Para 4 días costó 46 € pero os aseguro que se amortiza. Ya sólo Versalles cuesta 10 €.



 A contiuación nos dirigimos al Palacio. Mientras llegamos os cuento un poco la historia.
Allá por 1623, el monarca Luis XIII mandó construir un pabellón de caza ubicado en un coto, en el cual el monarca y los nobles pasaban sus ratos de ocio. El lugar gustó tanto al rey que mandó que fuese ampliado, construyendo lo que se conoce como "el antiguo palacio".

 El Palacio de Versalles se construyó a mediados del s. XVIII, para albergar a los 6000 miembros de la corte de Luis XIV, conocido como El Rey Sol.
 Versalles fué hasta finales de año el lugar de exposición de obras de nuevos artistas franceses. Las obras estaban por todo el Palacio y Jardines.
  La gran reja dorada de acceso al Palacio. Aquí no pude dejar de imaginarme al pueblo pidiendo la cabeza de los Reyes........


 Un consejo para disfrutar más la visita: podemos hacernos con una audioguía ( de pago con la Museum Pass pero incluida en la entrada que se adquiere normalmente) y unos pequeños folletos con planos que se recogen antes de empezar la visita, una vez hemos accedido a palacio y que son gratuitos. Éstos nos harán más fácil y ameno el recorrido, aparte de aportarnos muchos detalles que pasarían desapercibidos e información histórica de los habitantes de palacio y su vida y anécdotas en cada estancia por la que pasaremos.



Luis XIV (el Rey Sol) lo amplió y embelleció (1668 a 1670) con amplias fachadas de piedras blancas y la terraza central. Fue él quien mandó levantar los apartamentos del Rey y de la Reina y la Galería de los Espejos.




Estas obras maestras plasman la grandeza y la gloria del rey en ese período. Salas con decoraciones sorprendentes e imposibles de obviar: el Salón de la Abundancia, de Venus, de Diana, de Marte o de Hércules y Mercurio. Mármoles, bronces y maderas nobles rivalizan en belleza en cada rincón. Las pinturas de los techos siguen las escuelas italianas de la época (1733-1736) y acaban de ser restauradas.


 La Capilla Real fue consagrada a San Luis, el rey de las Cruzadas y santo patrono de la monarquía francesa. Se ubica en la misma planta que los apartamentos reales y allí escucharon misa diaria Luis XIV, Luis XV y Luis XVI. Los músicos de la capilla ocupaban sus lugares alrededor de inmenso órgano. Las damas de la corte se acomodaban en los balcones laterales. Los cortesanos asistían de pie, desde las columnatas. Los monarcas sólo descendían a la nave central para las grandes celebraciones y por lo común, accedían por un pasillo privado.


Es clara la influencia gótica en la construcción de la Capilla Real debido a su gran altura (más de 25 metros), sus vidrierías, las gárgolas y las pinturas del techo, que nos recuerdan a ciertas catedrales. El barroco también está presente en las columnas y barandas esculpidas.

 Continuamos con la visita por las Galerías del siglo XVII. La disposición de las mismas me pareció idéntica a la de los palacios de nuestro Patrimonio Nacional, es decir, pasillo contínuo con vistas al jardín y gran profusión de cuadros y obras de arte, en esta ocasión divididos por temáticas: Familia real, científicos, pintores, etc.
Este se encuentra en una sala dedicada a los predios de Versalles.
 Luis XIV de Francia (en francés Louis XIV) (Saint-Germain en Laye, Francia, 5 de septiembre de 1638 – Versalles, Francia, 1 de septiembre de 1715), fue rey de Francia y de Navarra desde el 14 de mayo de 1643 hasta su muerte, con casi 77 años de edad y 72 de reinado, co-príncipe de Andorra (1643-1715) y conde de Barcelona (1643-52) como Luis II.

Conocido como El Rey Sol (Le Roi Soleil) o Luis el Grande (Louis le Grand), fue el primogénito y sucesor de Luis XIII y de Ana de Austria (hija del rey Felipe III de España). Luis XIV incrementó el poder y la influencia francesa en Europa, combatiendo en tres grandes guerras: la Guerra de Holanda, la Guerra de los Nueve Años y la Guerra de Sucesión Española. Bajo su mandato, Francia no sólo consiguió el poder político y militar, sino también el dominio cultural con personajes como Molière, Racine, Boileau, La Fontaine, Lully, Rigaud, Le Brun y Le Nôtre. Estos logros culturales contribuyeron al prestigio de Francia, su pueblo, su lengua y su rey. Luis XIV, uno de los más destacados reyes de la historia francesa, consiguió crear un régimen absolutista y centralizado, hasta el punto que su reinado es considerado el prototipo de la monarquía absoluta en Europa. La frase «L'État, c'est moi» («El Estado soy yo») se le atribuye frecuentemente, aunque está considerada por los historiadores como una imprecisión histórica (si se hace caso de las fechas, Luis tendría cinco años cuando lo dijo), ya que es más probable que dicha frase fuera forjada por sus enemigos políticos para resaltar la visión estereotipada del absolutismo político que Luis representaba. En contraposición a esa cita apócrifa, Luis XIV dijo antes de morir: «Je m'en vais, mais l'État demeurera toujours» («Me marcho, pero el Estado siempre permanecerá»).


Pasamos ahora por una de las galerías interiores, flanqueada por estatuas y bustos de grands hommes de la historia francesa.


Al principio de su reinado, Luis XIV no encontraba ninguna mansión real que le complaciera plenamente. Vivía en París: en el Palacio Real, en el Louvre, en las Tullerías. Trató de quedarse en Vincennes y en Saint-Germain-en-Laye, y pasó una temporada en Fontainebleau. El rey comparaba las ventajas y los inconvenientes de estos palacios y, para paliar sus incomodidades, realizó importantes reformas pero en ninguno de ellos llegó a sentirse cómodo.
En 1651 el rey efectuó su primera visita a Versalles. Fue entonces cuando se produjo el "flechazo".

 Y entramos en los aposentos reales. Cámara de la reina.









 Cama del Rey Sol.


 La Galería de los Espejos, símbolo del poder del monarca absoluto, se levantó sobre la antigua terraza del palacio nuevo. La obra se concluyó en 1684. La decoración fue confiada al equipo de Charles Le Brun.





 Más tarde el rey quiso construir en Versalles una de sus grandes galerías, muy de moda por entonces. Luis XIV apreciaba las largas galerías del Louvre y de Fontainebleau, por las que se podía pasar y comunicarse con los otros departamentos; se distinguían por sus valiosas decoraciones.





 El rey había hecho instalar la Galería de Apolo en el Louvre y en el palacio que había hecho edificar en Clagny para Madame de Montespan, la galería Mansart deslumbraría a todos los visitantes.


Es fácil imaginarse la Sala con los cortesanos bailando al son de la música barroca. Esta
galería era el paso cotidiano del Rey hacia la Capilla, otro de los lugares que más me gustaron, y además unía las habitaciones del Rey con las de la Reina. Una suntuosa estancia que se habilitaba para las grandes recepciones, las bodas de la familia y la presentación de embajadores, ocasiones para las que el trono se trasladaba aquí.

 La Gran galería, limitada al norte por el salón de la "Guerra" y, al sur por el salón de la "Paz", tenía 73 m de largo, ocupando toda la fachada oeste del "Palacio Nuevo".

 Para romper con este protocolo, Luis XIV instituyó los "Días para Departir" en los que, tres veces por semana, de las 19 a 22 horas, los cortesanos eran admitidos en el "Gran Departamento". En diferentes salones estaban repartidas las mesas con manjares, las mesas de juego y otros en los que se podía escuchar música o bailar. El rey se paseaba por ellos sin que los señores y las damas tuvieran que dejarlo todo para saludarle. Era éste un gran honor, envidiado y disputado por aquellos que no eran admitidos. Luis XIV se reservó, no obstante, unos pequeños departamentos para llevar una vida más íntima con sus allegados, como los compañeros de caza a los que invitaba regularmente a comer.

 Vista de los jardines desde la habitación del rey.


Tenía muchas ganas de ver este cuadro, aunque es una copia, ya que el original se halla en el Louvre y lo vería al día siguiente.
La coronación de Napoleón (en francés Le Sacre de Napoléon) es una obra de Jacques-Louis David, pintor oficial de Napoleón Bonaparte realizada entre 1805 y 1808. El cuadro tiene unas impresionantes dimensiones de 629 x 979 cm y se conserva en el Museo del Louvre de París, Francia, pero también en Versalles. La coronación y la consagración tuvieron lugar en Notre Dame de París, una manera para Napoleón de poner de manifiesto que era un hijo de la Revolución: designaba la capital como el centro político, administrativo y cultural de Francia.
Un detalle importante a destacar, es que todos los personajes retratados en el cuadro, se encuentran mirando a la corona que esta apunto de ser puesta sobre la cabeza de Josefina, todos a excepción de la propia Josefina, Napoleón y el Papa Pió VII, el cual es representado en una posición laxa, y algo ausente de la ceremonia, pero con un gesto de bendición. Esta posición del Papa, se debe a una indicación del propio Napoleón.

Señalar un pequeño detalle entorno a la representación de Josefina, la cual cuando se celebro esta ceremonia, ella contaba ya con 40 años y en el cuadro David la representa extraordinariamente rejuvenecida.

Otra curiosidad del cuadro, la podemos ver en la parte central, por encima de Josefina, dónde se puede apreciar la figura de la madre de Napoleón (Maria Laetizia Ramolino), la cual no asistio al evento, aunque fue incluida en este por indicaciones del propio Napoleón.
 Galeria de las Batallas. Aquí se representan las victorias de Napoleón y sus generales.